4 de abr. de 2007

Migración del blog

Por razones técnicas y organizativas, y esperando ofreceros la misma información pero de manera más práctica para mí, he optado por migrar el contenido de este blog y sus artículos al blog de Perro Feroz Amarillo. Podéis seguir leyendo los artículos de 'La moneda falsa' en Ojo de Perro. Allí, además, encontraréis más contenidos relacionados con el cine. Un saludo

3 de abr. de 2007

Educación especial para adultos

La dirección de actores es algo que me encanta. Crear un personaje sobre el papel en la fase de guión, haciéndolo creíble o increíble, pero siempre verosímil, y darle cuerpo y profundidad, es una tarea dura y difícil, aunque con bastante encanto, y que a mí por lo menos, me suele llevar mi (bastante) tiempo. Pero darle ese boceto a un actor, y trabajar con él para que asuma esa personalidad como suya y convertirse, tras horas y días de trabajo y ensayos, en el personaje creado sobre el papel, es algo realmente fascinante.

A menudo se comenta que tal actor o actriz tiene talento, es bueno, trabaja bien… o por el contrario, que es un paquete, que no transmite, o que sobreactúa, término este último que todavía me hace rascarme la cabeza cada vez que lo oigo. La gente que desconoce la creación cinematográfica tiende a pensar que es mérito exclusivamente suyo conseguir una gran interpretación. Evidentemente hay un punto de partida, un ingrediente base que es una amalgama de talento, trabajo y tiempo, materia prima sin la cual no hay nada que hacer. Y cuanto más técnico, artístico y profesional sea el actor, tanto mejor será el resultado (por supuesto hay excepciones, siempre me maravillaré del trabajo de Wilder con la desmemoriada, borrachina y engreída Marilyn Monroe, que llegaba tarde a ensayos y rodajes, y sacaba de quicio a todo el mundo con sus caprichos; eso es DIRECCIÓN DE ACTORES, con mayúsculas).

Pero la interpretación es un trabajo de equipo, y un buen actor, con talento y experiencia, puede hacer un trabajo mediocre, o incluso malo, en las manos de un mal director, o simplemente de un director más especializado en los aspectos técnicos del rodaje. No olvidemos que es el director quien posiblemente le ha exigido al actor que actúe (o sobreactúe) de esa manera determinada. Hay directores con gran habilidad para saber cuándo y cómo conducir al actor o cuándo necesita libertad y dársela, y cómo transmitir aquello que quiere, aquello que ha pensado durante la creación del personaje. Para los profanos, son directores fácilmente reconocibles por la línea de calidad interpretativa en sus filmes, a veces tan sencillamente como viendo el currículum de premios de sus actores.

Y ahí no acaba todo, insisto que lo esencial es la técnica y el talento del actor, pero también el compañero de reparto, a la hora de interactuar con él, puede afectar a la concentración y el trabajo sobre los matices que irán transformando al actor en el personaje, por no hablar de las condiciones de rodaje, o del buen ambiente en el equipo.

Todo esto está muy bien cuando tienes como parte del equipo artístico a actores adultos con los que trabajar, ya sean profesionales o amateurs, perfilando cada aspecto de los personajes, enriqueciéndolo no solo con el trabajo puramente técnico del artista sino con su aportación y con su opinión, que todos los directores deberíamos escuchar. Por algún sitio leí, que cuando Javier Bardem empezó a preparar su interpretación de Ramón Sampedro para Mar Adentro, uno de los primeros días de trabajo se presentó ante Amenábar con una carpeta, en la que traía 35 folios llenitos de preguntas referidas a aspectos del personaje.

En el caso de ‘La moneda falsa’, aunque es evidente que no será necesario profundizar a esos niveles, la cosa puede complicarse en otra dirección. Existe el tópico, en el entorno de la dirección cinematográfica, que recomienda evitar en lo posible la participación de niños y/o animales en el proyecto, por su manifiesta dificultad añadida. Pues bien, acabo de encontrar mi vena masoquista: vamos a trabajar con un niño y con un perro.

La parte más difícil, no solo de la preproducción, sino también del rodaje, y la que quiero tener resuelta antes de continuar con el resto de jalones de la producción, pues no sé cuánto tiempo me va a llevar, es la de encontrar a un niño actor. Un niño que, por si fuera poco, va a ser el protagonista de la historia, y por tanto el de mayor número de escenas en pantalla.

El niño debería tener unos 6 años, lo cual no hace precisamente esperable poder contar con experiencia en los posibles aspirantes a hacerse con el papel, cosa que sí ocurre con los actores adultos. Y si existe esa experiencia, va a ser probablemente en ámbitos teatrales, escolares, o circenses, disciplinas muy diferentes a la interpretación cinematográfica, como ya sabéis.

Con los adultos el tema es (relativamente) fácil. Tú le das el perfil del personaje, le explicas lo que tiene que hacer, y él sabe de qué va la cosa. Con los niños de esta edad, no está tan claro que sepan lo que tienen que hacer para conseguir una interpretación de corte realista, como es aquí el caso. Y me temo que no va a ser tan sencillo como decirle lo que debe hacer; hay que enseñarle, motivarle y conseguir que lo sienta (vale, con los adultos también pasa esto, pero con un niño... se me cruzan los ojos cuando lo pienso).

Debido a mi bisoñez sobre la dirección de niños, el tema me parece algo difícil, bastante difícil, y eso me hace pensar que por muy poca experiencia que pudiera tener el pequeño actor, seré yo el que más aprenda trabajando junto con él. Eso me gusta.

Y cuando fichemos al actorcito, le llegará el turno al animal. Ya hablaremos.

1 de abr. de 2007

Ya tenemos casa

De las cuestiones fundamentales de la pre-producción, el tema de las localizaciones va a ser la parte más fácil, pues toda la historia transcurre en un chalé, con cuya disponibilidad cuento gracias (mil) a Arantxa, quien además de una gran amiga, de esas que todos tendríamos que tener una, es también la ayudante de dirección y producción, al igual que ocurría en “Debajo del ala”.

Se trata de una vivienda de dos plantas con jardín, ubicada a 20 km de Zaragoza, a la cual tendríamos que desplazar al equipo y los materiales. La facilidad de trabajar en una sola localización permite tener allí el grueso de la tropa, e incluso pernoctar a parte del equipo, si se diese el caso, lo que nos conduce a intentar planificar el rodaje en varios días seguidos, al contrario de lo ocurrido con el largo, tedioso, sufrido e interminable proceso de filmación de ‘Debajo del ala’, que se prolongó en numerosas localizaciones y en días sueltos durante más de seis meses.

La idea es empezar un lunes y terminar un viernes, coordinando fechas en función de las posibilidades de los integrantes del equipo, una vez conformado este. En caso de no ser posible contar con una semana continua, lo haríamos en fines de semana, dos o tres, ya se verá. El guión consta de unas 20 secuencias, y ninguna de especial dificultad, por lo que no se prevé una duración superior a cinco días de rodaje.

En cuanto a los actores adultos, le propuse a Javier Millán mis sugerencias, que él acompañó con las suyas. Son necesarios un actor y una actriz principales, entre 30 y 35 años, y entre los que conocemos en el panorama local parece haber suficientes nombres como para no tener que recurrir a las siempre farragosas convocatorias de castings de intérpretes. Es un tema para tratar más adelante, así que lo posponemos por ahora. Aun así, si alguien se anima, pues aquí estamos.

14 de mar. de 2007

El recebo

Espero que me perdonéis si no cuento mucho sobre el argumento; soy bastante maniático en ese aspecto, y me gusta que el espectador vaya conociendo los detalles de la historia a medida que se le van presentando. También me ocurre lo mismo a la inversa, por eso no dejo a mis conocidos que me cuenten detalles de las películas que voy a ir a ver, e incluso evito sus trailers, algunos delatores y otros engañantes. Considero que cualquier obra de transmisión lineal de su contenido está someramente cuidada por su autor para ir produciendo pensamientos, sensaciones y emociones en el espectador, lector, oyente, etc., en un orden lo suficientemente establecido como para no respetar ese trabajo (pero eso me pasa a mí, por eso no descarto hacer los correspondientes trailers a mis cortos, para que los sufráis vosotros, que sois unos comepantallas del 16:9).

Por ahora solo os adelantaré que es un relato de corte dramático, y punto de reflexión final, sobre algo que le ocurre a una familia, con hijo y perro. La historia fue parida de una idea que me aportó mi amiga Belén hace poco más de un año mientras, entre tinto y tinto y en medio del JaJa, hablábamos de películas de Clint Eastwood. Le comenté que me tomaba nota de una frase que dijo ella, a la que fui dándole vueltas y engordando cual recebo, hasta que allá por San Martín acabó convertida en “La Moneda Falsa”.

La disponibilidad de mi tiempo era un tema a resolver, pues suelo apuntarme a todo lo que se mueve, a menudo en detrimento de mis horas de sueño. Así que a la espera de ir cerrando alguna de esas puertas que sempiternamente mantengo abiertas, y tras haber terminado y registrado convenientemente el recebo, cogí aire, y el pasado doce de marzo de 2007 me sumerjí de nuevo en las aguas de la producción audiovisual.

El primer paso necesario para la puesta en marcha del proyecto es contratar a una productora que se encargue del área técnica y de parte de la producción ejecutiva. La elección me iba a resultar francamente fácil, pues tras su colaboración en ‘Debajo del ala’, Impacto Films se presenta como la alternativa más interesante, por experiencia, y medios, adecuados a mis expectativas y presupuesto, amén de la buena relación que mantenemos a nivel personal.

Así pues, recebo en forma de guión bajo el brazo, el lunes me persono en sus oficinas y, con mesa de por medio, le presento el proyecto a Francisco Javier Millán. Hablamos largo y tendido sobre la historia, las localizaciones, el posible reparto, los medios técnicos, la previsión de fechas, y por supuesto los costes derivados, y me vuelvo a casa con la sensación esa que te queda cuando te sacas el billete para las vacaciones, y piensas, “bueno, ya está hecho”.

Ha sido niño y viene sano

Hola a todo el mundo, visitantes, amigos, conocidos (mucho, poco o nada) y también lectores casuales que llegáis aquí de rebote buscando vete a saber qué, y que no volveréis a aparecer por estos lares. Sed bienvenidos todos a este espacio, cuya idea y mi interés es presentaros y compartir con todos los que os apetezca o tengáis cualquier tipo de curiosidad al respecto, el desarrollo del que será mi segundo proyecto como cortometrajista, título que me autootorgo sin sonrojarme, tras haber finalizado hace muy poquito la producción de “Debajo del ala”. Ése primer trabajo, está ya concluido, y próximamente espero tener fecha para la primera proyección, de la cual no dudéis que os informaré en este mismo blog, y a muchos de vosotros por otros medios.

Como decía, estos días comienzo el proyecto al que por ahora llamaremos “La Moneda Falsa”, título de momento provisional, y que está tomado del guión en el que gasté, a raticos, tres o cuatro bolis el año pasado.

Por último, animaros a participar, comentar, o preguntar todo aquello que os parezca. Los que me conocéis sabéis que no soy precisamente una persona desocupada y muerta de tedio, pero prometo contar con vosotros y tal vez con pausa, y puede que sin prisa, iros contestando.

Un saludo, y como dije antes, bienvenidos a todos.